(Por Daniel Temudio)
Pura Pasión es lo que diferencia a nuestra gente del resto.
La alegría, de la apatía; el amor verdadero y constante,
antes que un simple pasar o una moda.
Sentimientos que se apegan en el corazón y no se desterran por nada.
Todo lo que uno vivió y sintió de chico, lo siente de grande, perdura,
puede mas que la voluntad, te arrastra.
Son sueños o realidades inmortalizadas.
Una especie de energía que fluye desde adentro,
de las mismísimas entrañas de nuestro cuerpo hacia fuera.
Una fuerza capaz de movilizar miles de personas,
no sólo por algún hecho deportivo ( 15 mil a Rosario, 25 mil a Ferro,
20 mil a River, 50 mil y récord en el estadio de 25 por la Copa
en primera fase )
sino que también por el reclamo de tierras (un 10 de Diciembre) para su casa, nuestra casa,
de la cual nos desplazaron pero con el tiempo volvimos,
la casa dónde nació y se cosechó esta pasión.
Hay dichos metafóricos que pregonan que el amor mueve montañas,
Lo nuestro no es metáfora, es realidad señores.
Nuestra pasión movió la tierra.
Algo inentendible e inexplicable para otros,
y que desde nuestros antepasados se hace historia.
Con un único estandarte por delante, el azul y el blanco,
nuestra pasión no habla de abandonos.

(Compartimos con los lectores de “22 TRIPEROS” un texto que nos envió Daniel Temudio. Muchas Gracias Daniel. Aguante el Lobo. )

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